Teatro de Madrid

teatro de madrid quemado

Teatro de Madrid fachada, febrero de 2013

Nos da mucha pena (y rabia) pensar en lo que ha sido el Teatro de Madrid y ver el estado de total abandono que tiene ahora…

Cuándo nos fuimos, teníamos la esperanza que alguién, que tuviese nuestro mismo cariño y pasión, lo siguiera llenando de danza y de teatro, ahora tenemos muy pocas esperanza de que esto pase.

¿Cuándo se darán cuenta las administraciones púbicas que la cultura es el corazón y el alma de un País?

Stefania Dolcini – 360 grados culturas

Quiero dejar constancia de lo que queda y de lo que fue un teatro con un proyecto serio durante muchos años, un espacio de trabajo y un lugar para la cultura que albergó muchas y hermosas propuestas culturales. Sigue leyendo

… hay que seguir luchando por lo que creemos

En estos días convulsos, en estos meses de cambios (por muchas razones negativos) tengo la necesidad de compartir el discurso final de Chaplin en esta obra maestra del cine: “El gran dictador”.

A sus palabras, no hay mucho más que añadir.

Solo que, la única salida posible a esta situación que nos pintan tan negra, es no perder la ilusión, seguir luchando por lo que creemos, a pesar de las dificultades, hay que seguir haciendo arte, seguir siendo lo que somos con el teatro, la danza, la música…  como muchas compañías, artistas, cineastas…  están demostrando.

Lo siento, pero no quiero ser emperador . Eso no me va. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo , si fuera posible: a judíos y gentiles; a negros y blancos. Todos queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos. Sigue leyendo

De la explotación y otros males

Estamos en un momento de crisis, no hay dinero, no hay trabajo… no paran de repetir este refrán en todos lados: medios de comunicación, teatros, organismos públicos, empresas privadas.

No estoy negando que estamos un periodo difícil, donde es necesario un nuevo planteamiento de la economía y de las relaciones, pero este “pesimismo cósmico” sirve como álibi  a muchas personas y empresas, que se aprovechan para seguir haciendo lo que quieren y además se sienten justificados y con la conciencia limpia.

Se aprovechan del trabajo no remunerado de becarios recién salidos de una carrera, de personas que necesitan trabajar, de inmigrantes con permisos de trabajo que tienen que renovar… lo que importa es trabajar, no importa que no se corresponda a su profesión o estudios.

Es cierto, empezando como becario se aprende, se hacen contactos y es importante empezar desde abajo, empezar desde cero, pero hay un límite y no se puede pretender que “por el amor al arte” esta persona sacrifique toda su vida, porque, al fin y al cabo, todos tenemos que pagar un alquiler y tenemos la mala costumbre de comer, mínimo dos veces al día.

Estamos en una época dónde es difícil enumerar todos los problemas y las consecuencias de años de “malas practicas”, pero creo que un buen inicio sería reflexionar sobre este concepto de “explotación” nacido a finales del siglo  XX. Es tiempo que esta situación cambie, es importante aprender a valorar el trabajo del “otro”, dependiente, becario, jefe o cliente que sea….

En el sector cultural además parece más endémico que en otros.

Ni los artistas pueden pedir que con un solo “bolo” se pueda cubrir los gastos de producción, ni el comitente puede esperar que una compañía actúe de forma gratuita o pagar después de seis meses, cuando paga.

El productor, empresario, del sector que sea, no debe promocionar la gestión empresarial con salarios indignos y becarios eternos,  así mismo el trabajador no puede aceptar las menguantes condiciones de trabajo que le ofrecen, echando por tierra décadas de luchas y derechos ganados al sistema.

y para reirnos un poco… “La rebelión de los becarios” (2009)
Dirección: Jonas Grosch