Las Entrañas del Caos

De la creación un deseo, de los materiales las palabras…

Noelia Verona Martel presenta su exposición Las Entrañas del Caos  en Madrid, desarrollando un trabajo de indagación en materiales y formas nuevas, lejos de la pintura que ha trabajado hasta el momento, pero para la autora una experiencia gratificante y necesaria de exploración sobre la pintura. Con esa intención se presenta un conjunto de piezas pequeñas sobre tabla, que estarán expuestas hasta el próximo 14 de diciembre en El Minibar (Cuesta de Santo Domingo 8, Madrid).

Ha sido, según palabras de la autora, un trabajo divertido y totalmente nuevo. Se muestran piezas casi orgánicas en texturas y contenidos, abstractas pero cargadas de sensibilidad y equilibrio, un juego de pareceres y aproximaciones a lo vivo y cotidiano, sin reflexión aparente en esta serie, solo la del placer y el disfrute sobre el movimiento de la pintura líquida sobre la tabla y objetos adheridos que se materializan en formas reconocibles y alegres.

Noelia Verona lleva años inmersa en la creación literaria y plástica, combinando su desarrollo profesional con la narrativa y la pintura. Ha recibido varios premios literarios por cuentos y narraciones breves y en esta ocasión presenta, por primera vez, una muestra de su obra plástica, jugando con la abstracción. Su pintura también abarca la figuración, trasladando estados de meditación al lienzo.

 

 

 

Viaje a San Petesburgo desde Madrid

El pasado sábado hicimos un exótico viaje a la cultura, visitando dos días antes de su inauguración, la exposición que presenta esta temporada el Museo del Prado bajo el título El Hermitage en el Prado.

Destacan las suntuosas piezas arqueológicas de oro de los Escitas y otras piezas de orfebrería que nos trasladan a otros tiempos lejanos. También complicadas piezas de artesanía oriental, regalos a los Zares de entonces, que pasaron, por el devenir de la historia rusa del S. XX, a los fondos del celebre museo ruso.

El Hermitage, un Museo enorme en tamaño y poseedor de fondos de todo tipo, enciclopédico según se define a si mismo la institución, complejo en su tratamiento y de muy amplias lecturas. Arqueología, orfebrería, pintura, escultura, hasta llegar al siglo XX con obras de los mayores representantes de las vanguardias (Picasso, Matisse o Kandinsky).

Me impresionó este último, un enorme lienzo de Kandinsky, Composición VI, para deleite de la abstracción, la musicalidad y el movimiento. También quiero destacar los comentarios emotivos que despierta la Magdalena Penitente de Antonio Canova, una preciosa pieza del escultor italiano que nos acoge con sus manos abiertas.

Dando mucho bombo mediático a esta propuesta, el Museo del Prado vuelve a acaparar todos los medios, generando una oferta sin precedentes.

Espero sinceramente que no se convierta en un circo copando y extralimitando el aforo de visitantes, sino que sirva realmente como intercambio cultural y despierte el pensamiento crítico hacia el arte y la estética que nos visita y también arroje un poco más de luz hacia unos vecinos ahora no tan lejanos.

– by Soraya Rodríguez Gíl